Bill Gates y el mejor consejo que le dio Warren Buffet: “Tenés que ser bueno diciendo que no”
2026-03-25 - 15:00
Warren Buffet y Bill Gates son dos de los multimillonarios más conocidos a nivel global. Ambos son considerados gurúes muy escuchados a la hora de aprender a ganar dinero, optimizar el tiempo y tener ideas de negocios. En particular, muchos quieren saber cómo organizan su rutina y qué es lo que los hace manejar su tiempo de forma tan eficiente, ya que, en ese nivel de relevancia empresarial, el tiempo es lo más valioso. En este sentido, el gran consejo que Warren Buffet le dio a Bill Gates fue “decir que no”. Bill Gates y el mejor consejo que le dio Warren Buffet: “Tenés que ser bueno diciendo que no” Hace unos años, estos dos hombres el mundo de las finanzas y de la tecnología, se juntaron para responder preguntas de distintas personas. En este video —que no tiene fecha exacta, pero se estima que tiene varias décadas, y que se viralizó en redes sociales— se los puede ver atendiendo consultas del público, ambos muy desestructurados y alegres. En particular, una de las personas del público le consulta a Bill Gates cuál fue el consejo que Warren Buffet le dio y que le sirvió en su carrera. “El mejor consejo”, aclara. El histórico de Berkshire Hathaway se ríe y deja a su compañero responder la pregunta. En ese momento, Gates dice: “Cuando lo conocí a Warren, estábamos charlando de juntarnos para hacer algo de nuevo. Él sacó su agenda y las hojas estaban vacías, limpias. Y yo le dije: ‘Qué bueno cómo evitaste sumarte un montón de actividades insignificantes’. Y Warren me respondió que sí, ‘es que tenés que ser bueno diciendo que no’. Porque se trata de elegir las cosas que de verdad rinden. Esa es una de las tantas cosas que aprendí de Warren, pero es de mis preferidas”, expresa el creador de Microsoft. Qué significa el consejo de Warren Buffet a Bill Gates El valor fundamental de este consejo radica en la desmitificación del activismo constante como sinónimo de éxito. Al observar una agenda libre de compromisos triviales, se evidencia que la verdadera ventaja competitiva no se encuentra en la acumulación de tareas, sino en la preservación del tiempo para el pensamiento estratégico y la toma de decisiones críticas, o mismo en las reuniones valiosas para un objetivo real. Esta filosofía sugiere que la disciplina de rechazar lo irrelevante es, en última instancia, lo que permite una concentración absoluta en aquellas pocas acciones capaces de generar un impacto extraordinario. Por otro lado, la capacidad de decir que no se establece como un mecanismo de defensa esencial frente a las demandas externas que fragmentan la atención. Al priorizar el espacio mental sobre la saturación operativa, se fomenta un entorno donde la calidad del trabajo prevalece sobre la cantidad.