Balance positivo: Arco cierra con alto protagonismo de las galerías y los artistas argentinos
2026-03-07 - 22:03
MADRID.- Se acerca el cierre de Arco 45 con una catarata de premios, compras institucionales y cuota de fe por América latina. La feria de Madrid tiene una historia atada a la política, a las deudas y a las promesas. Misión cumplida, España cuenta con un coleccionismo aguerrido y con la mayor cantidad de museos fundados en el siglo XXI; de Málaga a La Coruña, demostró cómo se puede cerrar la grieta de aislamiento tras 40 años de franquismo. Basta con pensar en el pájaro de titanio de Gehry para el Guggenheim, sobre la ría del Nervión, en Bilbao; o en el Thyssen-Bornemisza, del Palacio de Villahermosa, Madrid. Los 150 años del teléfono: el gran invento de Graham Bell según Proust, Ray Bradbury, Agatha Christie y Scott Fitzgerald La sevillana Juana de Aizpuru fue la fundadora de Arco en 1982, cuando Felipe González marcaba la ruta a seguir por un camino de conciliación como fue el Pacto de la Moncloa. Esto pasó en España entre dos siglos. La escena cambió de dueño, sumó riesgos y encontró su perfil. Lo que va del gesto audaz de Juana de Aizpuru a la feria 45, con Maribel López a la cabeza es la garantía de un compromiso: darle a España una plataforma de alta calidad para exhibir arte contemporáneo. Artistas como Miquel Barceló, Juan Uslé, Juan Genovés, José María Sicilia, Cristina Iglesias, Juan Muñoz, Ana Laura Aláez y tantos más encontraron en la feria de los pabellones de Ifema un canal comunicador que los llevó a la Bienal de Venecia primero y al mundo después. En un escenario muy complicado por la guerra en Irán y la batalla local por la baja del IVA, la feria ha sido un éxito de público, de ventas y ha ganado estilo propio con la definición de Maribel López al hablar de una feria “regional”, que nos comprende. López, una directora en zapatillas, catalana, galerista por historia, que trabajó años en Arco con Carlos Urroz, hoy director de prensa del Reina Sofía, ha encontrado un perfil sensible a nuestra región, a América latina, donde está moviendo sus fichas con especial interés. La Argentina ha sido revelación en esta edición de la feria que ocupa los pabellones 7 y 9 de Ifema, con 11 galerías presentes y el apoyo incondicional y eficaz de Meridiano, Asociación de Galerías Argentinas, que, casualmente, nació en Arco en 2008 con el impulso inicial de Orly Benzacar y Julián Mizrahi. Luego vino la muy exitosa gestión de Leopol Mones Cazón, quien supo conectar el entorno local con la escena internacional. Y lo sigue haciendo. El neuquino Gonzalo Lagos, gerente ejecutivo de Meridiano, celebra el éxito de ventas y los premios ganados por nuestros artistas en Arco, pero, sobre todo, enfatiza “el compromiso del país con la difusión y el apoyo económico a las galerías, para que estén donde tienen que estar”. Gracias a Cancillería. Van Gogh y el significado del amarillo Arco, inaugurada por los reyes Felipe VI y Letizia de España, tuvo sabor especial para los argentinos. Tal como lo anticipamos en estas columnas, fue una señal la visita de los reyes a la galería de un compatriota, Nahuel Ortiz Vidal, ausente con aviso porque estaba en el MASPI de San Pablo inaugurando muestra de la Chola Poblete con Adriano Pedroza. Ortiz Vidal, de todos modos, ganó la sortija. Los reyes se detuvieron en Galería Barro, mirando y escuchando a Agustina Woodgate hablar de sus “cartografías lijadas”. Como ocurre siempre, los artistas despliegan sus antenas que anticipan los hechos. Nada más cercano y sensible que esas cartografías fantasmas, donde todo puede suceder y cambiar. Ya estamos en eso. Coleccionistas como Eduardo Costantini, Juan Vergez, Ella Cisneros Fontanalls, Patrizia Sandretto y Jorge Perez recorrieron la feria y compraron. Arco, finalmente, está jugando su carta más valiosa: ser la punta de lanza del arte latinoamericano. Desafiar ese lugar, que el ecosistema le había concedido por vecindad y exilios a Art Basel Miami Beach. Se está escribiendo una nueva historia y este 2026 marca un antes y un después. Conquista Arco la argentina Gabriela Urtiaga, que fue directora del actual Palacio Libertad y dirige el MOLAA de los Ángeles. Urtiaga fue distinguida anoche en la gala de Arco, como profesional y conocedora del arte latinoamericano. Su acción trae un mensaje y una propuesta en sintonía con los caminos latinos que promueve la feria. La argentina Julia Padilla recibió el segundo premio Talento Joven de la sección Opening Nuevas Galerías. En el jurado estaba, nada menos, que Rebecca Lamarche Vadel, ex curadora de Lafayette, que fue clave en la muestra de Tomas Saraceno, en el Domaine des Etangs de Francia. Un doble clap para Padilla. Trabaja con diversos formatos, técnicas y materiales. De la pintura al objeto, maneja con fluidez un mundo de insectos raros, en un despliegue singular y evocativo de su amor por la naturaleza. Padilla fue seleccionada para la residencia Gasworks 2026, en Londres, que tiene el apoyo de la coleccionista y mecenas Erica Roberts. Entre las compras destacadas de esta edición de Arco, cumple una asignatura pendiente la incorporación del video Body Art, de Roberto Jacoby, exhibido en Isla Flotante, que pasará a integrar las colecciones del Museo Reina Sofía. En el off Arco, el Reina Sofía exhibe la obra ecléctica, disruptiva, autobiográfica y amorosa, de Alberto Greco: una retrospectiva histórica con obras procedentes del MoMA, de la Colección Patricia Cisneros, de la galería Del Infinito y muchos prestadores que iluminan con sus obras el camino de Greco, un innovador, un Duchamp sin “ready made” y con Vivo Dito, un artista sin rótulo que merecía este reconocimiento, gracias a la mirada certera y sensible del director Manuel Segade. En el balance de la 45 edición de la feria madrileña queda claro que “nuestra” región tiene la potencia y el talento para el nuevo paradigma de este mundo, un mundo de fronteras borrosas como acierta en señalar Agustina Woodgate. Todo, o casi todo, puede escribirse de nuevo. El arte gana de mano.