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Azar Nafisi: “La guerra hasta ahora no ha ayudado al pueblo iraní, que ha sido completamente silenciado”

2026-03-18 - 14:20

BEIRUT.- La voz en el teléfono de Azar Nafisi, la famosa escritora iraní y profesora universitaria exiliada en Estados Unidos, transmite dolor. Nafisi enseñaba literatura inglesa en la Universidad de Teherán, pero las restricciones que la Revolución Islámica impuso a las mujeres –entre otras, el velo– la empujaron a dejar los claustros. Antes de partir al exilio en 1997, organizó reuniones en su casa donde, junto a siete de sus alumnas, se leían obras de la literatura universal. De esa experiencia nació el libro que la consagró en Occidente: Leer Lolita en Teherán. En una entrevista telefónica con LA NACION, Nafisi, de 77 años, habló de la importancia de la poesía en Irán y no ocultó su preocupación por la guerra en curso, que hasta ahora “no ha ayudado al pueblo iraní, que ha sido completamente silenciado”, advirtió. Si bien el régimen aún no ha caído, de todos modos, consideró que lo que estamos viendo es como “el cadáver de la República Islámica”. Se mostró esperanzada por la deserción de muchos clérigos del sistema y definió lo que está sucediendo en Irán como el colapso de la Unión Soviética del mundo musulmán. -¿Pudo hablar con su familia y amigos en Irán? -Al principio fue imposible, estaba todo cortado, pero hace unos días lo logré. Para mí es muy traumático porque me hace acordar a cuando viví la guerra de Irán contra Irak (1980-1988). Nos reuníamos a veces hasta veinte personas en un departamento y hacíamos cosas que nos ayudaran a escapar de la deshumanización que la guerra nos impone. -¿Qué hacían? -Bueno, éramos un grupo de amigos y hacíamos todo lo que no podíamos hacer en público: escuchábamos música juntos, veíamos películas prohibidas juntos, leíamos libros prohibidos juntos. Eso era lo que me daba fuerzas para seguir adelante. El hecho de que compartíamos no la muerte, sino la vida. Y eso es muy importante. -Ahora sus amigos en Irán quizás están haciendo lo mismo, leyendo libros como Leer Lolita en Teherán, allí prohibido... -Sí... Y hablamos de todo y es muy impactante porque hablamos de la lluvia ácida, de las explosiones, de la cantidad de muertos, pero también de cosas de la vida cotidiana: una amiga me hablaba de sus gatos y yo le contaba sobre el perro de mi hijo, al que tanto quería, y cómo, cuando murió, me sentí muy triste y desolada. Así, entonces, lo que intentamos hacer es evitar que lo que ocurre fuera cambie todo aquello que nos hace humanos. Porque tanto los regímenes totalitarios, como el de Irán, como las guerras, nos arrebatan nuestro sentido de la humanidad. La vida se vuelve barata, y la vida nunca debería serlo. -¿Cree que esta guerra puede ayudar a la gente de Irán o está complicando la situación? - Hasta ahora, esto no ha ayudado al pueblo iraní. Por eso quiero hablar constantemente de ellos, porque la guerra ha llegado y el pueblo ha sido completamente silenciado. Como saben, el principal culpable aquí es el régimen islámico. Miles de iraníes murieron durante las protestas, pero me duele profundamente pensar que ahora el pueblo iraní, que sufrió la guerra Irán-Irak, que padeció arrestos, asesinatos y atrocidades, tenga que cargar también con el peso de una nueva guerra. No tengo derecho a decirle a la gente que vive en Irán si debe o no desear algo. Mi tarea como escritora es decir la verdad y eso es lo que me piden. Cuando dejé Irán en 1997 para emigrar a Estados Unidos, mi madre me seguía de una habitación a otra y me decía: “Dílo, dílo”. Quería decir: “Dí afuera cómo este régimen nos aísla, cómo no nos permite conectar con el mundo, cómo nos oprime”. Y era tan importante, y lo recuerdo cuando estaba en Irán, cuando venían periodistas, como aquella vez que Jackie Lydon de la NPR vino a Teherán y me trajo un ejemplar de The New Yorker. Y entre amigos, estudiantes y familiares, había tanta emoción por leer The New Yorker... Pasaba de mano en mano. La cuestión es que, de lo contrario, se vuelve demasiado difícil vivir. Si solo piensas en la guerra, la guerra te tragará. -¿Celebró la muerte de Ali Khamenei, asesinado el primer día de la guerra, el 28 de febrero? -Bueno, mucha gente lo celebró. En mi caso, para mí es importante que no reaccionemos ante nuestro enemigo de la misma manera que él reacciona ante nosotros. No quiero pensar que Khamenei sea tan importante, aunque sé que la vida del pueblo iraní está en manos de alguien como Ali Khamenei o Mojtaba Khamenei. Pero era un criminal y no solo no amaba a Irán, sino que lo odiaba. Intentó borrarlo imponiéndonos su versión de lo que es Irán. Y el pueblo iraní ha intentado decir que esto no nos representa. Nosotros no fuimos quienes impusieron esas leyes, especialmente las que afectan a las mujeres. No somos nosotros quienes queremos que nuestras hijas se casen a los nueve años. No somos nosotros quienes aprobamos la lapidación. Esto no es iraní. -¿Qué destacaría como lo iraní? -Mi padre solía decir que este país es muy antiguo, que ha sido invadido muchas veces, pero lo que nos ha dado continuidad como nación, lo que nos ha dado una identidad como iraníes, es la poesía. Así que, si quisiera presentar a estas personas que están siendo bombardeadas en este preciso instante o que han sido encarceladas y torturadas, si quisiera hablar de quiénes son estas personas, quiénes son estos iraníes, diría que los iraníes se definen por su poesía. ¿Cuál es el poema que mejor representa al pueblo iraní? Pues bien, nuestro poeta épico Ferdowsi (940-1020), que vivió hace mil años, escribió este extenso poema de varios volúmenes, que recopilaba la mitología del antiguo Irán, y culminaba con la ocupación e invasión de Irán por los árabes. El pueblo iraní se identifica plenamente con él: al comienzo de la revolución, la República Islámica derribó todas las estatuas de la familia real. Pero cuando se trató de los poetas, cuando quisieron derribar la estatua de Ferdowsi, no pudieron hacerlo. Ahí fue donde los iraníes trazaron una línea roja. Y pensé para mis adentros: Dios mío, pudieron derrocar al rey, pero no pudieron tocar al poeta... Es maravilloso. -¿El régimen puede cambiar con esta guerra lanzada desde afuera? -Como saben, la muerte de Khamenei no derrocó a todo el régimen. El régimen aún existe, pero apenas sobrevive. Hace mucho tiempo, un experto iraní de Francia, Olivier Roy, dijo sobre Irán: “La buena noticia es que este régimen ha desaparecido. Se acabó. La mala noticia es que el propio régimen no lo sabe”. Y de eso se trata. Si hablas con gente dentro o fuera de Irán, todos te dicen que esto es como el cadáver de la República Islámica. Al comienzo de la revolución, sus asesinatos fueron una muestra de su poder. Pero ahora, matar gente, torturarla, bombardear y enviar misiles a otros países son actos de debilidad y desesperación. No van a lograr que el pueblo iraní quiera llegar a un acuerdo con este régimen. Y algo que quiero que sepan es que, además de la asombrosa reacción del pueblo iraní, lo que me da esperanza es la deserción dentro del propio sistema. Muchos clérigos y religiosos afirman que esto no es el islam, y si lo es, no queremos formar parte de él. Así que les digo a las personas que Irán es como la Unión Soviética del mundo musulmán, tiene una ideología. La Unión Soviética tenía comunismo, ellos un islam fundamentalista. Y los métodos que usaban son muy similares: Irán, al igual que la Unión Soviética, tenía ambiciones imperialistas. Esto no se trata solo de un cambio de régimen, este cambio va más allá. Se trata de cambiar mentalidades, se trata de ofrecer una forma diferente de abordar las cosas. Por eso, para el pueblo iraní, la democracia vale la pena la vida. Simplemente están dispuestos a morir por ella. -Si pudiera enviarle un mensaje a Donald Trump ¿qué le diría? - Antes de hacer nada, necesitamos tener curiosidad y empatía los unos con los otros. Creo que el pueblo iraní necesita y merece empatía. -¿Pero usted quiere que Israel y Estados Unidos frenen esta guerra? - Bueno, no soy la persona indicada para responder esta pregunta porque necesito reflexionar sobre esto. Lo que quiero decir es que deseo que el pueblo iraní tenga todos los derechos y libertades que se merece. Y si eso me parece bien, si lo deseo, entonces también quiero que esta guerra termine cuanto antes.

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