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Ataques kamikaze: así son las nuevas lanchas no tripuladas que EE.UU. desplegó contra Irán

2026-03-27 - 18:30

En medio de la creciente tensión en Medio Oriente, Estados Unidos confirmó por primera vez el despliegue de lanchas autónomas capaces de vigilar, patrullar e incluso ejecutar ataques suicidas. Se trata de una tecnología que promete redefinir la guerra naval, aunque no está exenta de fallas, polémicas y desafíos técnicos. El debut de los botes drones en un conflicto real Según informó Reuters, el Pentágono confirmó que la marina estadounidense ya utiliza embarcaciones no tripuladas en operaciones vinculadas a la guerra en Irán. Es la primera vez que Washington reconoce oficialmente el uso de este tipo de sistemas en un escenario activo de combate. Estas lanchas, conocidas como Global Autonomous Reconnaissance Craft (GARC), fueron desarrolladas por la empresa BlackSea y forman parte de una nueva generación de vehículos marítimos diseñados para operar sin tripulación humana a bordo. Su uso principal está centrado en tareas de patrullaje y vigilancia en zonas estratégicas. Sin embargo, su diseño también contempla un rol ofensivo. Estas unidades pueden ser empleadas como plataformas de ataque directo, lo que incluye misiones kamikaze, en las que la embarcación impacta contra un objetivo al transportar explosivos. Cómo funcionan las lanchas autónomas que lanzó Estados Unidos Las GARC forman parte de una flota emergente de drones marítimos que buscan reemplazar o complementar a los buques tradicionales. De acuerdo con datos oficiales citados por Reuters, estas embarcaciones ya acumularon más de 450 horas de navegación y recorrieron más de 2200 millas náuticas (4074 km) en operaciones dentro de la llamada “Operation Epic Fury”. Entre sus principales características se destacan: Tamaño compacto: aproximadamente cinco metros de largo Diseño angular, optimizado para velocidad y maniobrabilidad Capacidad de operar sin tripulación directa Integración de sistemas de vigilancia y reconocimiento Posibilidad de transportar cargas explosivas para ataques directos Un portavoz del Pentágono, Tim Hawkins, explicó que estos sistemas forman parte de un esfuerzo más amplio por incorporar tecnología autónoma en operaciones militares. “Las fuerzas de Estados Unidos continúan empleando sistemas no tripulados en la región, incluidos activos de superficie como el GARC”, señaló en declaraciones recogidas por Reuters. El auge de los drones marítimos El crecimiento de este tipo de tecnología no es casual. En los últimos años, los drones navales ganaron protagonismo, especialmente tras su uso en la guerra entre Ucrania y Rusia. En ese conflicto, embarcaciones cargadas con explosivos lograron infligir daños significativos a la flota rusa en el Mar Negro. Ese antecedente marcó un punto de inflexión en la estrategia militar global. Las principales potencias comenzaron a invertir en sistemas similares, al buscar replicar su efectividad a menor costo que los buques tradicionales, indicó Reuters. En este contexto, Estados Unidos aceleró el desarrollo de su propia flota autónoma, con el objetivo de: Reducir costos operativos frente a embarcaciones tripuladas Minimizar riesgos humanos en misiones peligrosas Aumentar la capacidad de vigilancia en zonas críticas Desplegar enjambres de drones coordinados Problemas técnicos y accidentes de la flota autónoma de Estados Unidos A pesar de su potencial, el desarrollo de estas lanchas no estuvo exento de dificultades. En un informe previo publicado por Reuters en agosto de 2025, se detallaron múltiples incidentes durante pruebas realizadas por la marina estadounidense. Entre los problemas detectados se encuentran: Fallas de software que provocaron pérdida de control Colisiones entre embarcaciones durante ejercicios Aceleraciones inesperadas que derivaron en accidentes Problemas de comunicación entre sistemas autónomos Uno de los episodios ocurrió durante una prueba frente a la costa de California. Allí, una embarcación quedó detenida por un error técnico, y otra lancha autónoma terminó chocándola a alta velocidad, incluso elevándose sobre su estructura antes de caer nuevamente al agua. En otro incidente, una embarcación en prueba aceleró de forma repentina mientras era remolcada, lo que terminó por provocar el vuelco de un bote de apoyo y la caída de su capitán al mar.

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