TheArgentinaTime

Así va a jugar el River de Coudet: quiénes serán los primeros delanteros de Chacho y sus claves tácticas

2026-03-06 - 13:03

Los equipos de Eduardo Coudet suelen ser un fiel reflejo de cómo se lo ve al DT viviendo los partidos en el banco de suplentes: intensos, inquietos, agresivos y verticales. Asumen riesgos más allá del sistema táctico elegido, pero siempre con la premisa de atacar y generar identificación en los hinchas. También busca la simetría desde las características, para que el equipo pueda atacar tanto por la derecha como por la izquierda, no darle referencias fijas al adversario. ¿Cómo sería el River de Coudet? Antes de ingresar en terreno millonario, vale la pena hacer una radiografía de lo que fueron sus pasos por Rosario Central, Racing y Alavés, club en el que estaba peleando el descenso pero lo hacía buscando tener la posesión del balón. En el Gigante de Arroyito no fue campeón, pero generó algo en la gente tan valioso como una vuelta olímpica. Cuando el equipo fue eliminado por Atlético Nacional de Medellín de la Copa Libertadores 2016, la mayoría le mostró apoyo al entrenador con un mensaje que se hizo viral: “#Chacho vos nos devolviste la ilusión”. Fue tercero en el torneo anual de Primera División 2015, perdió injustamente la final de la Copa Argentina 2015 ante Boca; estuvo a un minuto de ser semifinalista de la Libertadores 2016 y también peleó (hasta donde pudo) el Torneo Transición. Coudet se fue tras perder la final de la Copa Argentina 2016 con River, en aquel recordado 4-3 que terminó en favor del equipo de Marcelo Gallardo. Coudet hizo de Central un equipo ofensivo independientemente de los sistemas de juego. Incluso varió del 4-1-4-1 al 4-4-2, también pasó por el 4-2-3-1 y hasta el 4-3-2-1, cuando se quedó sin delanteros por lesiones y recurrió a jugar con dos enganches: Franco Cervi y Giovanni Lo Celso. Tuvo varios caminos para llegar al gol, pero sobre todo apostó a la posesión, a la generación de situaciones con un juego elaborado y con ataques respaldados que no dependieron de un solo intérprete. Para eso, fue clave entrenar con “intensidad” de partido, como reconocieron sus futbolistas. Tuvo un estilo protagónico en Central. Y aunque sabía que a los centrales Gissi y Torsiglieri no podía pedirles lo mismo que a Donatti y Pinola (defensores con una jerarquía mayor), nunca dejó de arriesgar. No pudo levantar un trofeo, pero... ¿cuánto vale devolverles la ilusión a los hinchas y conformar un equipo en los que todos se vean representados? El Racing de Chacho coronó con su buen funcionamiento con Copas y tuvo puntos en común con “su” Central. El estilo Coudet ofrece presión alta y ataques directos tras la recuperación; salidas desde el fondo que nacen del arquero incluso cuando el adversario va también a presionarlo bien arriba; laterales lanzados al campo rival y avances respaldados. También jugadas preparadas de pelota parada a partir de los especialistas con los que cuente en el plantel y los que traiga en el mercado de pases. Pero uno de los puntos más fuertes del Racing de Coudet, en función de las características de sus intérpretes, estuvo en los anticipos ofensivos, en las recuperaciones que mediocampistas y laterales consiguen a través de esa presión en campo rival, una forma de ver reflejada la “intensidad” con la que el DT quiere ver a su equipo. Y en los goles de pelota parada. Su Racing partía de un esquema 4-1-3-2, con dos laterales con proyección (Saravia y Mena), dos centrales experimentados (Sigali y Donatti), un volante centro (Nery Domínguez o Marcelo Díaz); y sino Nery Domínguez apareciendo como primer central y luego todos futbolistas que pueden aportar transiciones rápidas de defensa-ataque y viceversa. Entre Zaracho, Centurión, Neri Cardozo, Cristaldo (luego Cvitanich) y López se las arreglaban para ser peligrosos sin demasiados toques de pelota. Lo mismo si les tocaba ingresar a Augusto Solari (fue importante en la recta final) y el mismísimo Pol Fernández (ahora en Rosario Central). Entiende que los partidos tienen “momentos”: “No me gusta jugar siempre de la misma manera. Jugar siempre igual no existe. Hay momentos, manejo de los tiempos. La ideal del equipo corto es real, achicar para atrás o para adelante para que todos corran menos”, dice Chacho sobre sus gustos y formas. Y agrega: “En los equipos grandes, los laterales tienen que atacar y los centrales deben saber jugar mano a mano. Los laterales tienen que atacar porque son las llaves de los triunfos, así abrís defensas”. ¿A la hora de marcar? “Correr tienen que correr todos. El enganche también tiene que correr, igual que los otros tres volantes. ¿Si le pido que haga sombra en el retroceso? No, sombra no, tiene que marcar y recuperar”. Premisas del diccionario de Coudet que genera disparadores para proyectar lo que viene: hasta Juanfer Quintero, cuando se recupere, deberá colaborar cuando River no tenga la pelota. ¿Qué podrá verse en el nuevo River? Laterales lanzados al ataque (ahí tiene hoy dos por puesto, Montiel-Bustos y Acuña-Viña), defensores centrales con buena técnica y con la obligación de ser salida desde el fondo pero también de llegar con la conducción hasta la mitad de la cancha si nadie los presiona (¿podrá recuperar al mejor Paulo Díaz?), cuatro volantes con dinámica y mucho ida y vuelta, más allá de que uno asuma la responsabilidad de ser el N°5. Por ejemplo: no quiere decir que Fausto Vera y Aníbal Moreno ya no jueguen juntos, pero deberían “ordenarse” de manera diferente a como lo venían haciendo con Gallardo, más si Chacho comienza con el sistema 4-1-3-2. ¿Quién estaría más cerca de ser su Damián Musto –ahora su nuevo ayudante de campo- o Nery Domínguez o Marcelo Díaz? En estas primeras prácticas está resolviendo eso, pero los primeros delanteros serán los zagueros centrales. Tomás Galván tendría ventaja de arranque en el medio por sus características de jugar “para adelante” y en ese sentido ya sacar ventaja con los controles orientados al arco rival, para darle verticalidad y aceleración en las zonas interiores. Maxi Meza está lesionado, pero –si estaría bien o si se recupera bien- podría ser una fija en el ADN Coudet. Giuliano Galoppo encajaría en lo combativo, el despliegue y la llegada al gol. Ahí es dónde tiene la ecuación más compleja en su comienzo de ciclo, con los mediocampistas. Los que jueguen tienen que facilitar la presión, los anticipos ofensivos y las transiciones rápidas para llegar al gol. En cuanto a los delanteros, le buscaría –en su ideal- un compañero a Maxi Salas. El DT es pro-doble 9: en Central tuvo a Teo Gutiérrez y Marco Ruben (después Larrondo); en la Academia a Lisandro López y Cristaldo (después Cvianich); en Alavés venía jugando con Toni Martínez y Lucas Boyé. En River cuenta con varios que pueden jugar de centrodelantero, pero le falta un N°9 (sólo tiene a Ruberto), pero eso no lo va a detener hasta junio. Deberá agudizar el ingenio o adaptarse a las características hoy disponibles. Jugará el que esté mejor, sea juvenil o tenga amplia trayectoria en el club. De todas formas, la clave será acertar con el funcionamiento: quizás con los mismos nombres (o la mayoría de ellos) de los que utilizaba Gallardo, logre encontrar “sociedades” que potencien los ataques y las definiciones. “Tenemos que recuperar el nivel de los jugadores, pero debemos entender a las personas. Y en situaciones así soy de abrazar a las personas”, dijo Coudet, dejando en claro que arrancarán todos de cero y que apuesta por tener un liderazgo cercano a los futbolistas. “Me gustan los equipos físicos y agresivos que siempre miran el arco de enfrente”, dijo en su presentación en el Millonario. Hoy el ex Racing sería el primero que, desde las características, llenaría todos los requisitos para jugar con dos puntas definidas. El nuevo River no se construirá en una semana, pero Coudet está convencido de que en el debut ante Huracán ya se podrán ver algunas cosas de su sello.

Share this post: