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Así fue el homicidio del docente que para tener ingresos extras trabajaba como chofer de una aplicación

2026-03-17 - 01:23

Cuando le dio “aceptar”, Cristian Pereyra, un docente de 39 años que para tener ingresos extras trabajaba como chofer de una aplicación, nunca imaginó que iba a ser su último viaje. Su pasajero iba a asesinarlo a balazos a la vera de la autopista Presidente Perón, en Virrey del Pino, La Matanza. “Soy chofer de Didi. Me robaron el auto”, fueron las últimas palabras que consiguió decir cuando la policía, alertada por un llamado al 911, llegó al lugar donde yacía, agonizante, la madrugada del domingo. Después murió. El asesino había escapado con el Chevrolet Corsa II y otras pertenencias de la víctima, entre ellas, su teléfono celular. El cuerpo de Pereyra presentaba 10 orificios de bala, cinco de entrada y cuatro de salida. “Un proyectil quedó alojado en el cuerpo y fue extraído en la operación de autopsia”, agregaron los voceros consultados. Horas después, un oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires iba a ser detenido como presunto autor del homicidio. Matías Alejandro Vizgarra Riveros, de 23 años, numerario de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI) La Matanza de la fuerza de seguridad provincial, había sido el último pasajero de Pereyra. De su arma reglamentaria habrían salido los cinco balazos que segaron la vida del docente, que tenía 39 años y una hija de 3, cuyos juguetes, algunos, estaban en el auto. El fiscal de La Matanza Adrián Arribas, a cargo de esta investigación y de la del homicidio del también remisero Eduardo Gómez, asesinado por motochorros en San Justo cuando iba hacia su trabajo, logró reconstruir el último viaje de Pereyra, dijeron a LA NACION calificadas fuentes judiciales. “El viaje se hizo sin contratiempo. Es más, la víctima dio por finalizado el trayecto, según pudimos saber a partir de la información brindada por representantes de la aplicación con la que trabajaba Pereyra”, explicaron. El crimen ocurrió fuera del auto. “Por algún motivo que todavía no pudimos establecer, Pereyra, después de dar como finalizado el viaje, se bajó del auto y fue atacado a balazos por su asesino”, explicó a LA NACION un detective. El Auto Del Crimen, Parado Y Sin Custodia Lo Mató Un Policía Para Robarle El Auto El viaje había comenzado en Mariano Acosta, Merlo, y tenía como destino Virrey del Pino. Se determinó que el pasajero era Vizgarra Riveros. Supuestamente se iba a encontrar con compañeros de la fuerza de seguridad para después ir a tomar servicio en la sede de la UTOI La Matanza. El fiscal Arribas pidió que lo trasladaran a una comisaría de esa localidad para entrevistarlo. El sospechoso “le hizo una mención al personal de la UTOI que lo acompañó como que se había mandado una macana”, dijo el representante del Ministerio Público en una entrevista con Radio con Vos. Cuando fue indagado por el fiscal Rivas, Vizgarra Riveros no repitió que se había mandado una macana. Por el contrario, se negó a declarar. Pero en la comisaría Vizgarra Riveros dijo que se había encontrado con compañeros antes de ir a la UTOI. Arribas mandó a chequear esos dichos: los policías que el sospechoso había nombrado lo desmintieron. “Dijo que había a ido a su trabajo en el auto de un compañero, pero esa persona dijo que no era verdad”, explicaron fuentes de la investigación. Mientras el sospechoso le relataba al fiscal Arriba lo sucedido durante y después del viaje, el representante del Ministerio Público Fiscal les encomendó a los detectives que colaboraban con su pesquisa que chequearan distintas circunstancias descriptas en su declaración: por ejemplo, hablar con los compañeros que Vizgarra Riveros había nombrado como quienes estuvieron con él y después fueron juntos a la UTOI. Esos policías lo desmintieron. “El sindicado homicida aseguró que había ido a su puesto de trabajo en el auto de un compañero, pero esa persona dijo que no era verdad”, explicaron fuentes que participan de la investigación. En una entrevista radial, Arribas explicó: “La prueba que tengo me ha llevado a [sostener] que es él el autor [del crimen]. Tengo secuestrada su arma y un primer ‘visu’ de los proyectiles coincide con la marca y modelo de las vainas secuestradas” en la escena del hecho. Los peritos secuestraron cinco vainas servidas. En la pistola reglamentaria del sospechoso quedaban ocho cartuchos y el personal de la UTOI informó que la última vez que le inspeccionaron la Bersa TPR9, número de serie 13-L65603, tenía 13 cartuchos. Tras la imputación por robo agravado por el uso de arma de fuego y homicidio criminis causae, el fiscal Arribas dio intervención en la investigación a personal de la Policía Federal Argentina (PFA). Detectives de la fuerza federal hallaron el auto robado a la víctima a poco más de diez cuadras de distancia de la sede de la UTOI La Matanza, situada en la zona conocida como Puente 12. El vehículo presentaba un orificio de bala, pero sería de vieja data y no tendría vinculación con el homicidio de Pereyra. Según informó Infobae, el sospechoso tenía deudas por más de $1.700.000 por préstamos del Banco Provincia, billeteras virtuales y firmas de microcréditos, Fuentes oficiales informaron a LA NACION que la Auditoría General de Asuntos Internos (AGAI) del Ministerio de Seguridad bonaerense “desafectó de forma inmediata” al uniformado, que tenía la jerarquía de oficial y había ingresado en la fuerza en abril de 2021. “Su peor pesadilla” En declaraciones al canal de noticias LN+, Brenda, una de las hermanas de la víctima, dijo: “Lo que más me duele es ver el auto, que estaba lleno de juguetes de mi sobrina; tenía la patacleta, la mochila del jardín y un montón de cosas que quedaron ahí”. Pereyra era padre de Olivia, de tres años. La víctima no solo era docente y chofer de aplicación, también era mecánico. Era fanático de Catupecu Machu. Brenda y Victoria, en una improvisada conferencia de prensa, afirmaron: “Estamos destruidas. Mi hermano estuvo tirado en la autopista [Presidente Perón] y debe haber estado llorando por su hija”. A LA NACION, Victoria dijo: “Mis padres no pueden ni levantarse de la cama de lo mal que están”. Y en el canal de noticias LN+ Brenda aseguró: “Quiero llegar hasta lo último, quiero justicia por él y por mi sobrina, que se quedó sin un padre. Yo sé que mi hermano, cuando estuvo tirado ahí, en la oscuridad, agonizando, habrá estado pensando y llorando por su hija, porque la amaba. Su peor pesadilla era no estar en la vida de ella”.

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