Acuerdo UE-Mercosur: la Argentina se perfila como uno de los principales beneficiarios
2026-03-24 - 19:31
Tras 25 años de debates y resistencias, principalmente por parte de algunos países europeos, el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur entrará en vigor de forma provisional a partir del 1 de mayo de 2026. Esto supone la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con una población de 700 millones de personas y que representa el 25% del producto interior bruto mundial. Para los especialistas, el impacto sobre la economía argentina podría ser significativo y abrir una nueva etapa de oportunidades. De hecho, las perspectivas de JP Morgan para 2026 refuerzan este punto: “La Argentina se perfila como uno de los principales beneficiarios relativos del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur”. La entidad estima que, a largo plazo, el PIB podría crecer en torno al 0,5% anual, con mejoras similares en términos de bienestar medido por el producto real. Estas repercusiones positivas previstas se basan principalmente en los puntos fuertes de la Argentina en el sector agrícola. “Este impulso tiene su origen en las fortalezas estructurales de Argentina en la producción agrícola, en particular en la carne vacuna y los productos de origen animal, que están bien posicionados para aprovechar el mayor acceso a las cuotas del mercado europeo”. El peso del potencial agrícola argentino aparece como un factor clave detrás de los beneficios que podría capturar el bloque sudamericano, aunque del lado europeo despierta fuertes temores. En diálogo con LA NACIÓN, el director general de una empresa agrícola internacional con operaciones en Brasil advirtió: “Abrir el mercado de la UE a los productos sudamericanos es muy, muy peligroso para los productores europeos, porque no pueden competir ni en escala ni en costos con la agricultura de la región”. El director continuó citando la eficiencia y la escala de la agricultura sudamericana en comparación con la europea, y concluyó que “si se abre la UE al acceso sin restricciones de Sudamérica, los agricultores de la UE se verán obligados a cerrar”. Más allá de las tensiones que el acuerdo podría generar en el frente agrícola europeo, en Sudamérica prevalece la idea de que el balance será favorable, con la Argentina como principal ganadora. En diálogo con LA NACIÓN, Lee Peterson, doctor en Relaciones Internacionales, sostuvo: “Es probable que la Argentina sea la gran beneficiaria. Brasil ya tiene un nivel de inversión muy alto en su sector agrícola, lo que deja a la Argentina en una mejor posición relativa para capitalizar el acuerdo. Eso se traducirá, probablemente, en una mayor presencia de carne y vino argentinos en Europa”. Más allá de las exportaciones agrícolas, la Argentina podría beneficiarse de un mayor flujo de inversión extranjera directa (IED) como resultado del acuerdo. Los analistas de JP Morgan sostienen que esto podría impulsar aún más la economía argentina: se prevé que las entradas de IED más probables se produzcan en los sectores de la transformación agrícola, las cadenas de suministro relacionadas con la transición energética y los servicios vinculados a la modernización industrial. Sin embargo, el alcance de esos beneficios no es ilimitado. Según advierten desde el sector financiero, la capacidad de la Argentina para capitalizar una mayor apertura comercial estará condicionada por la necesidad de cumplir con los exigentes estándares europeos en materia de trazabilidad y normas sanitarias. Son requisitos que, como remarcan los especialistas, vienen ganando cada vez más peso en los llamados “mercados de alto valor”. Además, la UE no es la única entidad que se enfrenta a un dilema en cuanto al valor de las importaciones y las exportaciones, ya que, tal y como subrayaron los analistas, la Argentina también sufrirá las clásicas presiones de reasignación comercial. A diferencia de los posibles impactos en el sector agrícola que experimentará la UE, la Argentina se verá afectada en el sector manufacturero, especialmente debido a la competencia de la industria automotriz europea. “Las proyecciones indican una contracción significativa en la producción de vehículos”, afirmaron los expertos, subrayando los desafíos inherentes a la liberalización comercial. Las ganancias en ciertos sectores se ven contrarrestadas por pérdidas en otros.