7 cosas que tenés que saber antes de comprar un Galaxy S26 Ultra
2026-03-18 - 19:50
El lunes pasado la familia Galaxy S26 de Samsung salió a la venta en la Argentina y en el mundo, con precios locales de 2,2 millones de pesos para el Galaxy S26; $2,8 millones para el Galaxy S26+ y $3,4 millones para el Galaxy S26 Ultra (los precios son todos para la versión de 256 GB de almacenamiento; hay otras opciones). Estuve usando el Galaxy S26 Ultra en los últimos días; van acá algunas precisiones para quienes estén pensando en comprar uno (o sus hermanos menores). El foco en el Ultra es porque más allá de ser el más sofisticado de los tres, es la variante que históricamente es la más popular de la familia. 1. Lo esperable Quienes quieran el mejor Galaxy S posible, y tengan el dinero, el Ultra es el modelo a elegir: tiene las mejores cámaras de los tres, y el procesador más poderoso de la familia (y del mundo Android), un Snapdragon 8 Elite Gen 5 para Galaxy, que es una versión retocada del mismo chip que usan sus competidores, y que en pruebas de laboratorio es un 10% más veloz que el Exynos 2600 que usan el Galaxy S26 y S26+ que se venden en el país. Ese 10% será imperceptible en el uso diario; quienes quieran sí o sí el chip Snapdragon pueden comprar un Galaxy S26 o S26+ en EE.UU. ($1,5 o 2,2 millones en Amazon con envío a la Argentina incluido, pero sin cuotas ni equipos antiguos en parte de pago), el único país donde los tres modelos tienen ese procesador. Esto no significa que el S26/26+ locales sean malos, o lentos (aun con esa diferencia tienen un rendimiento excelente); simplemente que el top absoluto es el Ultra. 2. La cámara La del Galaxy S26 Ultra sigue siendo superlativa, sobre todo gracias a su doble zoom (uno de 3x y otro de 5x), aunque tiene cada vez más competencia, y las diferencias en las fotos que se obtienen con otros teléfonos del mismo porte son cada vez más difíciles de detectar. Uno de los teleobjetivos usa un periscopio de nuevo diseño (ALoP, pone todos los elementos encima del prisma y no entre el prisma y el sensor) lo que permite un módulo de cámara más compacto y que deja pasar más luz (es decir, con mejor rendimiento en fotos en penumbra, ambientes oscuros, etcétera). Además ahora suma un modo para grabar video que bloquea el horizonte y permite cambiar de posición el teléfono (de vertical a horizontal e infinitos puntos intermedios) sin que gire el video ni se pierda resolución. La compañía sigue haciendo cámaras de muy sólido funcionamiento, aunque no hay grandes variaciones de calidad respecto del Galaxy S25 Ultra (usa el mismo sensor principal de 200 megapixeles y el mismo gran angular); donde sí que mejoró un poco es en el zoom digital extremo (arriba de 30x) gracias a una IA más eficiente a la hora de reconstruir el detalle perdido. 3. El diseño El teléfono tiene el mismo tamaño y peso aproximados del S25 Ultra (apenas 0,3mm menos de grosor), con los bordes redondeados para que sea más parecido a sus hermanos menores. Dejó el titanio y volvó al aluminio en el marco del equipo; mantiene la pantalla antirreflejo protegida por Gorilla Glass Armor 2, así que debería ser casi irrompible. En la mano la sensación es que el bloque de cámaras (con el mismo diseño del Fold7) sobresale todavía más que antes, lo que implica que el equipo es muy inestable sobre la mesa. La mayoría de la gente lo usará con una funda, claro, lo que neutralizará este punto. A propósito: la familia Galaxy S26 es compatible con Qi2, el mismo estándar de carga inalámbrica del iPhone, así que con la ayuda de una funda (oficial o de terceros) que le agrega un imán tipo anillo, será compatible con cualquier accesorio magnético MagSafe (cargadores, monturas para el auto, anillos para apoyar el teléfono, etcétera). Si es una funda sin marca es importante verificar que la protección de la cámara no “invada” la zona de MagSafe, para que los accesorios se enganchen bien. En algunos casos hay gente que reportó que el teléfono avisaba que estaba interfiriendo con el lápiz, el S-Pen. El S26 Ultra mantiene el lápiz del S25 Ultra (no tiene Bluetooth, es muy delgado), con las funciones típicas para hacer anotaciones o dibujos en la pantalla de 6,9 pulgadas, con latencia mínima y excelente sensibilidad. El extremo opuesto a la punta sigue el contorno curvilíneo del borde del teléfono, así que habrá que atender a su correcta inserción para que no sobresalga. 4. La pantalla No cambió en tamaño o calidad respecto de la versión anterior, salvo por la inclusión del modo “Privacidad” que opaca zonas de la pantalla para que se vean solo si estamos frente a ella y que funciona super bien (a diferencia del polarizado que se puede agregar a cualquier teléfono, podemos apagarlo o a voluntad o hacer que solo oculte zonas específicas de a pantalla, como el lugar donde ingresamos una contraseña, o con ciertas apps). Ese modo privacidad apaga algunos pixeles de la pantalla, así que se verá apenas más oscura, y reduce la resolución, pero solo se nota si estás buscando la diferencia. Más allá de eso, y como es típico de la compañía, la calidad es excelente, aún si solo llega a 120 Hz de tasa de refresco (hoy hay de 144 o 165 Hz; es la cantidad de veces por segundo que puede actualizar la información en pantalla; arriba de 90 Hz se considera ideal para juegos y animaciones). 5. La batería Samsung sigue rehuyendo el uso de baterías de silicio carbono de mayor capacidad, y en el Ultra usa una batería de 5000 mAh, como el año pasado. No tuve mayores problemas para llegar al fin del día con algo de carga, aunque eso, lógicamente, dependerá del uso que le de cada uno. Sí es una buena noticia que ahora admite un cargador de 60 watts para recuperar el 75% de la energía en media hora. Requiere un cargador USB-C compatible que no viene en la caja. Puede ser de otras marcas; alcanza con que sea de 60, 65 watts o más (si es de menos, cargará igual pero más lento). El Galaxy S26+ solo llega a 45 watts de velocidad de carga con cable; el Galaxy S26, de 25 watts. En el Ultra también mejora la carga inalámbrica a 25 watts (en el S25 Ultra es de 15 watts). 6. La IA Galaxy IA, que sigue siendo muy útil para algunas cosas, como el procesamiento de las fotos en la cámara y la ayuda para algunas tareas, como la edición de imágenes (para modificarlas o para pedirle a Gemini que busque ciertas fotos en la galería del teléfono) o textos (incluyendo el uso de descripciones de texto para explicar qué queremos lograr), o la transcripción de audios grabados. Para otros, es una lotería con pocos premios: se supone que Bixby debería ser capaz de combinar tareas y aplicaciones para responder a órdenes complejas, pero todavía está en desarrollo; es posible pedirle a Perplexity, que también está instalado, ayuda con la gestión de contenido dentro del teléfono. Otro agregado que promete, pero que por ahora no genera demasiado, es Now Nudge, una especie de segunda mirada sobre lo que sucede en pantalla y que sugiere acciones en base al contenido (buscar algo en Google Maps o crear un recordatorio, por ejemplo). En su actuación ideal es el asistente que sabe lo que queremos antes de que lo pensemos, pero no siempre lo logra. Requiere que la IA del teléfono esté siempre observando lo que hacemos, pero se puede desactivar. 7. El precio Samsung vende los teléfonso en la Argentina con precios locales de 2,2 millones de pesos para el Galaxy S26; $2,8 millones para el Galaxy S26+ y $3,4 millones para el Galaxy S26 Ultra. Los precios son todos para la versión de 256 GB de almacenamiento; hay otras opciones con mayor capacidad, hasta llega a 1 TB. La compañía toma smartphones antiguos en parte de pago (hasta un 45% del total; depende del modelo y de su estado) y ofrece financiamiento en cuotas. La alternativa es comprarlo afuera: Amazon lo vende en Estados Unidos, con impuestos y envío al país incluidos, por US$1095 (Galaxy S26 de 256 GB), US$1238 (Galaxy S26+) o US$1580 (Galaxy S26 Ultra). En ese caso, el Ultra estadounidense tendrá el mismo precio que el S26 local (pero sin cuotas ni descuento por entregar equipos viejos). De igual manera, en Chile está entre un 20 y un 30 por ciento más barato que en Argentina, según el modelo elegido (el Galaxy S26 Ultra tiene un precio en el país vecino de 2,4 millones de pesos argentinos.