13 días de máxima tensión en Cuba: cuando Estados Unidos y la URSS se enfrentaron por la crisis de los misiles
2026-03-22 - 23:00
Durante casi dos semanas de octubre de 1962, el mundo vivió con la sensación permanente de que una guerra nuclear podía estallar en cualquier momento. La instalación de misiles soviéticos en Cuba desató una crisis sin precedentes entre Estados Unidos y la Unión Soviética, con la isla caribeña en el centro del conflicto. El antecedente inmediato: invasión fallida por parte de Estados Unidos y escalada encubierta Los meses previos a la crisis estuvieron cargados de tensiones crecientes. En abril de 1961, alrededor de 1500 combatientes —en su mayoría exiliados cubanos— desembarcaron en la isla con apoyo de la CIA en lo que se conoció como la invasión de Bahía de Cochinos. La operación, destinada a derrocar a Fidel Castro, fue rápidamente derrotada en apenas tres días tras el retiro del respaldo aéreo estadounidense. Este fracaso no solo fortaleció políticamente a Castro, sino que también profundizó su alineamiento con el bloque socialista. En Washington, el revés obligó a replantear la estrategia hacia Cuba, lo que dio paso a la llamada Operación Mangosta, un programa encubierto que incluía sabotajes, acciones psicológicas e incluso intentos de asesinato contra líderes del gobierno cubano. En ese contexto, Cuba buscó respaldo en la Unión Soviética, liderada por Nikita Jrushchov, quien accedió a apoyar militarmente a la isla. Durante el verano boreal de 1962, los servicios de inteligencia estadounidenses detectaron un incremento en el envío de armamento soviético, aunque Moscú insistía en que se trataba de ayuda defensiva. El descubrimiento que lo cambió todo: armas nucleares en Cuba La situación dio un giro decisivo el 14 de octubre de 1962, cuando un avión espía U-2 estadounidense sobrevoló el occidente cubano y tomó fotografías que confirmaban la instalación de misiles nucleares. Al día siguiente, el análisis de las imágenes reveló la presencia de misiles balísticos de alcance medio en San Cristóbal, lo que disparó el estado de alerta en Washington. Tras la confirmación, los altos mandos del gobierno estadounidense comenzaron a evaluar sus opciones. El presidente John F. Kennedy fue informado el 16 de octubre y creó de inmediato el Comité Ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional, conocido como ExComm. Allí se debatieron distintas alternativas: desde ataques aéreos selectivos hasta una invasión a gran escala, aunque también se pasó por la opción de un bloqueo naval. Mientras tanto, la Unión Soviética mantenía su postura oficial de que su presencia en Cuba era meramente defensiva, aunque en la práctica avanzaba con la instalación de armamento nuclear que podía estar operativo en cuestión de horas. Escalada del conflicto: bloqueo naval de Estados Unidos Con el correr de los días, la tensión escaló a niveles inéditos. El 22 de octubre, Kennedy anunció públicamente el bloqueo naval —denominado “cuarentena”— alrededor de Cuba, al advertir que cualquier ataque desde la isla sería considerado como una agresión soviética directa contra Estados Unidos. En paralelo, las fuerzas militares estadounidenses alcanzaron niveles de alerta sin precedentes. Bombarderos equipados con armas nucleares comenzaron a patrullar de forma permanente, mientras la Unión Soviética ordenaba a sus embarcaciones continuar rumbo a la isla. El 24 de octubre marcó uno de los momentos más críticos: buques soviéticos se aproximaban a la línea de bloqueo y existía el riesgo concreto de un enfrentamiento directo. Ese mismo día, Estados Unidos elevó su nivel de alerta a DEFCON 2, el más alto antes de una guerra nuclear total. Las comunicaciones entre ambas potencias se intensificaron, aunque con mensajes contradictorios. Mientras Moscú denunciaba el bloqueo como una agresión, también proponía negociaciones para evitar un conflicto mayor. Negociaciones contrarreloj y decisiones críticas que impidieron el caos El 26 de octubre, Jrushchov envió una carta a Kennedy en donde proponía retirar los misiles a cambio de una garantía de que Estados Unidos no invadiría Cuba. Sin embargo, la desconfianza era total y las acciones militares continuaban. BBC Mundo describe que el 27 de octubre fue probablemente el día más peligroso de la crisis. Un avión espía U-2 fue derribado sobre territorio cubano, lo que causó la muerte de su piloto. Este hecho pudo haber desencadenado una respuesta militar inmediata, pero Kennedy optó por no escalar el conflicto. Ese mismo día, Estados Unidos avanzó en una propuesta que incluía la promesa de no invadir Cuba a cambio del desmantelamiento de los misiles soviéticos. Paralelamente, se discutía —aunque sin hacerlo público— la posibilidad de retirar misiles estadounidenses ubicados en Turquía. Finalmente, el 28 de octubre de 1962, la crisis llegó a su fin cuando Nikita Jrushchov anunció por radio que la Unión Soviética detendría la construcción de las bases y retiraría los misiles de Cuba. La decisión alivió de inmediato la tensión global y evitó lo que muchos consideraban una guerra inevitable. Kennedy respondió al suspender los vuelos de reconocimiento y permitir el paso de los barcos soviéticos, lo que consolidó el acuerdo. Sin embargo, el gobierno cubano, encabezado por Fidel Castro, consideró insuficientes las garantías ofrecidas y exigió el levantamiento del embargo económico, entre otras demandas.