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100 potenciales señales de inteligencia alienígena serán analizadas por el radiotelescopio más grande del mundo

2026-03-04 - 21:23

Después de 21 años de esfuerzo colaborativo global, el proyecto SETI@home redujo de 12.000 millones de señales de radio espaciales a solo 100 candidatas que podrían ser indicios de vida extraterrestre. Estas prometedoras detecciones son ahora analizadas en profundidad por el Five-hundred-meter Aperture Spherical Telescope (FAST), el radiotelescopio más grande del planeta, ubicado en China. Este paso representa una fase crucial en la continua búsqueda de inteligencia más allá de la Tierra y entusiasma a los fanáticos, que esperan ver cuanto antes los resultados de esta investigación. SETI@home es una iniciativa pionera de la Universidad de California en Berkeley, lanzada en 1999, que revolucionó la búsqueda de las ondas del espacio al emplear la computación distribuida. Para ello, millones de usuarios de más de 100 países prestaron sus computadoras personales para procesar datos del radiotelescopio de Arecibo Observatory en Puerto Rico. El software descargado analizaba pasivamente vastos fragmentos de señales en busca de patrones inusuales o pulsos de energía que no se correspondieran con fenómenos naturales conocidos. Esta masiva colaboración permitió observar cada región del cielo visible desde Arecibo múltiples veces, lo que llevó a acumular la increíble cifra de unas 12.000 millones de detecciones iniciales. El sistema fue diseñado para buscar movimientos que indicaran fuentes emisoras orbitales. El desafío principal radicó en filtrar el “ruido”, es decir, las interferencias de radiofrecuencia generadas por satélites, transmisiones terrestres y dispositivos domésticos. La mayor parte de las detecciones originales no tenía un origen cósmico, por lo que no eran de interés para la investigación. Tras una década adicional de depuración, el equipo de SETI@home logró reducir las señales candidatas a un millón, para luego seleccionar las 100 que hoy son consideradas los objetivos más prometedores. Para garantizar la fiabilidad del proceso, los investigadores inyectaron 3000 señales falsas (“birdies”) en los datos, permitiéndoles medir la eficacia de sus algoritmos y evitar descartar posibles indicios auténticos. Actualmente, cada una de estas 100 señales son observadas por FAST durante aproximadamente 15 minutos. Este radiotelescopio, con un área colectora ocho veces mayor que la del Observatorio de Arecibo, ofrece una sensibilidad sin precedentes para detectar si alguna de estas emisiones reaparece en el mismo punto del cielo y con características no naturales. Los datos de FAST todavía no fueron analizados en profundidad y los científicos moderan las expectativas de un hallazgo inminente. Por el momento, el proyecto ya estableció un nuevo nivel de sensibilidad: cualquier señal por encima de cierta potencia en las regiones analizadas habría sido detectada. De esta manera, afinaron la búsqueda pero todavía es muy prematuro para poder saber si alguna de estas pistas tendrá un resultado cierto. Esta investigación se enmarca en el programa SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence), que busca “tecnofirmas”, es decir, emisiones de radio artificiales o patrones tecnológicos no humanos. Para dimensionar, es como la búsqueda de vida microscópica en un campo de fútbol y su objetivo es distinguir señales genuinas del ruido cósmico. Si alguna de las 100 candidatas se confirma, se movilizarán radiotelescopios adicionales para una verificación multi-frecuencia. Si no se confirma, se delimitará con precisión la ausencia de emisiones, refinando metodologías futuras. De 12.000 millones de indicios, ahora quedan 100 puntos concretos bajo escrutinio sin precedentes, por lo que la expectativa es mayúscula.

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